«Oh Mr. Blue Sky, please tell us why you had to hide away for so long».

«Oh Mr. Blue Sky, please tell us why you had to hide away for so long». Estas palabras de la canción de Electric Light Orchestra resuenan en Chile, especialmente al considerar las olas de calor previstas para el verano de 2024. Tras las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño en 2023, ahora nos enfrentamos a un desafío diferente: el calor extremo y sus repercusiones.

Las olas de calor proyectadas tendrán un impacto significativo en varios sectores. En la agricultura, los altos niveles de temperatura pueden afectar el desarrollo de los cultivos, desde la germinación hasta la cosecha, comprometiendo la seguridad alimentaria y la economía local.

El sector ganadero y lechero también sentirá el impacto. El bienestar y la productividad del ganado son sensibles a las altas temperaturas, lo que podría traducirse en una disminución en la producción de leche y en la eficiencia reproductiva del ganado.

El riesgo de incendios forestales se intensifica con las olas de calor. Los satélites, como el Landsat de la NASA y el Sentinel de la ESA, son vitales en este contexto, ya que proporcionan datos críticos para la prevención y gestión de incendios. El satélite SMAP, por su parte, es esencial para monitorear la humedad del suelo, un factor clave en la susceptibilidad de las áreas forestales a los incendios.

En este contexto, la tecnología satelital juega un papel fundamental, y hay varios satélites que son particularmente útiles en la medición y monitoreo de las condiciones:

  1. Satélites de la NASA: Landsat y Aqua
    • Landsat: Este programa, una colaboración entre la NASA y el USGS, proporciona imágenes detalladas de la tierra, que son cruciales para monitorear los cambios en la vegetación y el uso del suelo.
    • Aqua: Lanzado en 2002, este satélite monitorea el ciclo del agua de la Tierra, incluyendo la evaporación y la humedad del suelo, elementos esenciales para la evaluación de la sequía.
  2. Satélites de la ESA: Sentinel
    • Sentinel-2: Parte del programa Copernicus de la Unión Europea, proporciona imágenes de alta resolución de la vegetación, el suelo y las masas de agua.
    • Sentinel-1: Equipado con un radar, es útil para monitorear cambios en la superficie terrestre, incluso durante nubosidad o en ausencia de luz diurna.
  3. Satélites SMAP (Soil Moisture Active Passive)
    • Este satélite de la NASA está específicamente diseñado para medir la humedad del suelo a nivel global, ofreciendo datos valiosos para la predicción y monitoreo de la sequía.

Estos satélites proporcionan datos vitales que ayudan a comprender mejor las condiciones actuales y a predecir eventos futuros. Permiten a los agricultores, científicos y tomadores de decisiones implementar estrategias más eficaces para la gestión del agua, la agricultura y la respuesta a incendios forestales.

La tecnología satelital nos brinda una herramienta poderosa en la lucha contra los efectos del cambio climático. Con esta información, podemos esperar que «Mr. Blue Sky» no solo sea un recordatorio de lo que estamos enfrentando, sino también de las soluciones que tenemos a nuestro alcance.

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